Las infecciones se vuelven más peligrosas por culpa del cambio climático

Un reciente análisis demuestra que más de la mitad de las enfermedades infecciosas conocidas que afectan a los humanos se han agravado como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los efectos del cambio climático hace ya tiempo que traspasaron el “mero” incremento de temperaturas. Su omnipresencia en la sociedad se refleja en movimientos migratorios, en la economía, la política… e incluso en el fútbol, lo que nos faltaba. No escapan tampoco a estos cambios las enfermedades infecciosas.

En la actualidad, se conocen alrededor de 375 infecciones humanas. Dentro de la comunidad científica no caben dudas de que el cambio climático está afectando a estas enfermedades. Como ejemplos evidentes encontramos la reaparición de casos autóctonos de enfermedades de tradicional distribución tropical como la malaria o la esquistosomosis, en países europeos como Grecia, España o Francia. Sin embargo, debido a la complejidad de los mecanismos implicados en estos cambios, así como la variada ecología de los propios patógenos, cuantificar el efecto del cambio climático se había presentado como una tarea francamente complicada.

Sin embargo, un valiente grupo de científicos, liderados por el Departamento de Geografía y Medio ambiente de la Universidad de Hawai, presentó en la revista Nature Climate Change un análisis de toda la literatura científica hasta la fecha relacionando cualquiera de las enfermedades infecciosas humanas conocidas, con diferentes efectos del cambio climático. Tras buscar entre más de 77.000 publicaciones, los resultados del análisis son bastante alarmantes.

Limitando el estudio a diez de las consecuencias principales de los gases de efecto invernadero, recogidas en el esquema que se muestra a continuación, el 58 % de las enfermedades analizadas empeoraba. Esto no quiere decir que el resto no pueda agravarse, si no que en este momento no hay pruebas para demostrarlo. Más preocupante si cabe es que dentro de este 58% encontramos patógenos muy diferentes entre sí, incluyendo virus, bacterias, hongos, parásitos o incluso algunos alérgenos de plantas. Como curiosidad cabe destacar que también se encontraron unos pocos ejemplos de enfermedades que mejoraron gracias a alguna de las consecuencias del cambio climático. Si bien este hecho no deja de ser anecdótico, pues la mayoría de ese selecto grupo también empeoraba por otra consecuencia de la contaminación. Una de cal y una de arena en el mejor de los casos.

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Principales consecuencias de los gases de efecto invernadero. En azul aquellas consideradas en el estudio. Figura modificada de Mora et al. (2022).

Si miramos al problema en su origen, los gases de efecto invernadero, no es un problema complejo. Reducimos las emisiones, las enfermedades mejoran. Sin embargo, la implementación de acciones globales necesarias para reducir esta contaminación es una batalla que, de momento, el planeta va perdiendo contra las grandes industrias y las grandes políticas. Según nos alejamos del origen del problema, poner solución se vuelve cada vez más complicado: tenemos muchas consecuencias distintas de los gases de efecto invernadero (aumento de temperatura, sequía, inundaciones, …) que interaccionan con muchos tipos de patógenos diferentes (virus, bacterias, parásitos, …) que se pueden transmitir de muchas maneras diferentes (portadas por vectores, a través del agua, del aire, …). Por poner en contexto, solo en este análisis se encontraron más de 1000 rutas diferentes por las que las emisiones empeoran las enfermedades infecciosas. Atacar una por una esas 1000 rutas no es más sencillo que vaciar una piscina armado con una cucharilla de café. En la web de los investigadores hay disponible un esquema interactivo para visualizar todos estos resultados de manera sencilla. Merece la pena visitarlo y asustarse un poco.

EJEMPLO:

Si tomamos el sarampión, enfermedad por todos conocida, se ha demostrado ya que se agrava debido a la sequía, con estudios tanto en el continente africano (Mauritania) como en Oceanía (Filipinas). Curiosamente, el fenómeno opuesto, las inundaciones también agravan el sarampión, con ejemplos de este fenómeno descritos ya en República Dominicana, India e Indonesia. Finalmente tenemos las tormentas como tercera consecuencia del cambio climático agravando el sarampión, tanto tormentas de arena según casos en Kansas, como tormentas ocurridas tras huracanes en República Dominicana. Este es solo un ejemplo, faltan 374 más.

En conclusión, y sin tratar de pecar de pesimismo, parece evidente que las enfermedades infecciosas van a empeorar en los próximos años, la población del primer mundo se va a enfrentar a patógenos que creía ya en el pasado mientras nuevos (y viejos) agentes infecciosos tendrán consecuencias mucho peores de las necesarias. Hay que atajar el problema de raíz. Está por ver si podremos ponernos de acuerdo para hacerlo.

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