Efecto Coriolis

Como todos sabemos, o al menos eso espero, la Tierra tiene una forma esférica, pero con muchos abollones. Cuenta con dos movimientos principales, traslación y rotación. La traslación consiste en girar alrededor del Sol, y nosotros, generosamente, lo celebramos comiendo uvas, tomando Champagne y alguno hasta olvidándose de cómo se llama. La rotación consiste en que la Tierra gira sobre su propio eje, esto ocurre una vez al día, y esta vez lo celebramos yéndonos a dormir a la cama. Un cálculo rápido dice que la velocidad lineal en un movimiento de rotación es el producto de la velocidad angular (radianes/segundo) por el radio de giro. Cogiendo valores muy aproximados un punto sobre la superficie de la Tierra se mueve a una velocidad de unos 460 metros/segundo. Imagina dar más de una vuelta a una pista de atletismo por segundo (el récord absoluto de los 400m lisos es de 43,03 segundos).

Entonces, ¿Por qué no tenemos la sensación de movernos cuando realmente sufrimos los movimientos de la Tierra? La respuesta es la inercia. Tal y como dice la primera ley de Newton (sí, el mismo que “inventó” la gravedad), un cuerpo seguirá en movimiento uniforme o reposo a menos que se aplique una fuerza. 

Pensemos solamente en cuando estamos de pie en el bus o en el metro (para que lo entienda la minoría que vive en Madrid). Cuando arranca, nos vencemos hacia atrás, ya que mantenemos nuestro estado de reposo, y cuando frena, nos vencemos hacia delante debido a que mantenemos la velocidad del transporte. Pero, durante el momento en el que lleva una velocidad constante, parece que no nos estamos moviendo, que estamos parados. Todo esto depende de dónde pongamos el sistema de referencia. Nuestro sistema, suelen ser nuestros ojos, por lo tanto si miramos al suelo del transporte, nunca nos va a parecer que nos movemos, pero si nos ve alguien desde fuera, afirmará, con toda la razón, que si nos estamos desplazando.

Entendido un poco como funciona esto, hay que hablar del efecto Coriolis. Como se ha dicho anteriormente, la Tierra gira sobre su propio eje, y es un movimiento constante y uniforme. Por lo tanto, cualquier cuerpo en la Tierra, no va a sentir dicho movimiento, pero si aparece otro, se verá afectado por él. Así, un cuerpo sobre un disco o esfera rotatorio se verá influenciado por esta rotación. Como nuestro punto de referencia para ver este movimiento está dentro de la esfera, no notaremos esta influencia, pero si lo vemos desde fuera de la Tierra, si que podríamos observar como, o bien tenderá a acercarse al centro o bien tenderá a alejarse, depende del tipo de movimiento y donde estemos. Pensemos en que lanzamos un proyectil desde el ecuador hacia el norte. Al principio este movimiento se verá influenciado por la inercia del movimiento terrestre, pero según avance, se irá perdiendo, por lo que la Tierra giraría y el proyectil llevaría un movimiento rectilineo, sobrevolando la propia rotación. Es un ejemplo muy extremo, pero al final es lo que sucede.

Y sí, este principio se puede demostrar de una manera muy sencilla como ya se vió en los Simpson en 1995. Al vaciar un depósito con agua en el hemisferio norte girará en un sentido, y si lo hacemos en el Sur, girará en sentido contrario. Y si lo hacemos en el Ecuador (la línea imaginaria que divide en dos hemisferios a la Tierra, no en el país) no girará. Y si no, aquí está este video. Me encantaría saber la causa de este efecto explicada por un terraplanista.

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