El descubrimiento de la causa de la esclerosis múltiple

El jueves 13 de enero se publicó en la prestigiosa revista Science el descubrimiento del virus de Epstein-Barr, también causante de la mononucleosis, como responsable del desarrollo de la esclerosis múltiple. Hoy presentamos el macroestudio que ha hecho posible este monumental hallazgo.

La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica que afecta a 1 de cada 800 personas, en su mayoría mujeres (un 75%), y que suele presentarse en personas de entre 20 y 40 años. El trastorno consiste en un proceso de demielinización o pérdida de mielina en nuestras neuronas. La mielina es una sustancia que recubre parte de nuestras neuronas y que permite que los impulsos eléctricos se desplacen a una velocidad muchísimo mayor de lo que lo harían sin ella. Esta pérdida de mielina acaba causando problemas nerviosos, que se manifiestan desde pérdida del equilibrio hasta espasmos musculares o pérdida de sensibilidad en las extremidades.

La esclerosis múltiple es una enfermedad causada por una respuesta inmune, por lo que se sospecha que podría ser consecuencia de una infección. De hecho, los científicos creen desde hace años que la causa es un virus tipo herpes que infecta a humanos, llamado Epstein-Barr, que es también responsable de la mononucleosis o “enfermedad del beso”. Sin embargo, estas sospechas nunca se han podido demostrar científicamente, porque nunca se ha probado causalidad, es decir, no se ha podido demostrar que individuos que desarrollan esclerosis múltiple tras la infección por Epstein-Barr, no la habrían desarrollado igualmente sin haberse infectado. Aunque parezca algo evidente, demostrar esta causalidad es en ocasiones muy complicado. El Epstein-Barr es un virus que es muy frecuente, en torno al 95% de los adultos se infectan en algún momento de su vida y, sin embargo, solo un pequeñísimo porcentaje desarrolla esclerosis múltiple.

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Entonces ¿cómo demostramos causalidad? La única manera de hacerlo, sin infectar a sujetos para analizarlos, cosa que no se puede hacer con una enfermedad de tan serias consecuencias, es un “experimento de la naturaleza”. Esto quiere decir, seguir a personas no infectadas por Epstein-Barr a lo largo de su vida, algunas se acabarán infectando y algunas acabarán desarrollando esclerosis múltiple, y ver qué relación hay entre los que se infectan y los que desarrollan la enfermedad. Pero claro, una persona de cada ochocientas tiene esclerosis múltiple, si queremos analizar unos cuantos casos…¿Cuántas personas necesitamos seguir y a lo largo de cuánto tiempo?

Digamos 10 millones a lo largo de 20 años. Alrededor de 62 millones de muestras analizadas. Eso es lo que se hizo en una colaboración entre la Harvard Medical School y el ejército de Estados Unidos. Y es que, a los soldados estadounidenses en activo, se les hacen pruebas de VIH cada dos años. Para ello se toma una muestra de sangre de la que se extrae el suero. El resto del suero, que no es usado para la prueba de VIH, se guarda y, parte, se utilizó en este estudio. Entre estos 10 millones de soldados, un 5,2% dieron negativo a Epstein-barr en su primer análisis y es a estos soldados a los que se siguió a lo largo de los 20 años, para analizar la relación entre los soldados que se infectan después y el desarrollo de esclerosis múltiple.

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Este trabajo de análisis ingente ha dado sus frutos, con unos resultados que confirman, sin género de dudas, que el virus es el responsable de la esclerosis múltiple. De entre los soldados analizados inicialmente negativos a Epstein-Barr, 801 desarrollaron esclerosis múltiple en algún punto de los 20 años de estudio y, entre ellos, 800 resultaron positivos en el diagnóstico de Epstein-Barr. Desde el momento en el que se infectaron, el tiempo medio que tardaban en desarrollar la enfermedad era de 5 años y la probabilidad de desarrollar esclerosis múltiple, incrementa 32,5 veces al infectarse. Se vio además que la infección por otros virus no tenía correlación con el desarrollo de la esclerosis múltiple y que la degeneración neuronal únicamente comenzaba después de la infección, no antes. Por último, se probó que aquellas personas que desarrollan esclerosis múltiple no tenían problemas de inmunidad previa.

Pero el lector más perspicaz podría reclamar en este punto que no se ha demostrado causalidad. Por mucho peso que las pruebas presentadas tengan todavía no se han eliminado dos últimas alternativas. La primera es que haya un factor distinto que aumente tanto la probabilidad de desarrollar la infección por el virus, como la enfermedad, y que este sea realmente el causante de la enfermedad. Aunque esto no deja de entrar dentro de lo posible, tendría que aumentar en torno a 60 veces tanto la probabilidad de tener la enfermedad, como de infectarse por el virus. El factor conocido, después del Epstein-Barr, que más aumenta la probabilidad de tener esclerosis múltiple, solo la multiplica por tres. La segunda posibilidad es que el paradigma sea el contrario: la esclerosis múltiple aumenta el riesgo de infectarse por Epstein-Barr. Esto se conoce como causalidad reversa. De ser así, el sistema inmune no respondería bien a la infección por numerosos virus, pues la estrategia a seguir es la misma para muchos de ellos, sin embargo, esta respuesta anómala es específica del Epstein-Barr.

La magnitud del hallazgo es inmensa, por dos razones. La primera es que hay numerosas enfermedades neurológicas crónicas, ya sea el Alzheimer, el Parkinson o la epilepsia, que se han relacionado con infecciones por patógenos, pero hasta la fecha no se ha podido demostrar esa “causalidad”. Quizás este estudio anime a los estados a movilizar los recursos necesarios para hacer lo mismo con estas y otras enfermedades crónicas. La segunda es que al conocer el origen de la enfermedad se pueden implementar estrategias para prevenirla. Ahora sabemos a ciencia cierta que la esclerosis múltiple la causa un virus y tenemos unas herramientas increíbles para prevenir las infecciones víricas: las vacunas. Mucho trabajo por hacer, pero un futuro sin esta enfermedad ya es imaginable.

Referencias

Bjornevik K, Cortese M, Healy BC, Kuhle J, Mina MJ, Leng Y, Elledge SJ, Niebuhr DW, Scher AI, Munger KL, Ascherio A. Longitudinal analysis reveals high prevalence of Epstein-Barr virus associated with multiple sclerosis. Science. 2022 Jan 21;375(6578):296-301.

https://www.science.org/doi/10.1126/science.abj8222

Wouk, J., Rechenchoski, D.Z., Rodrigues, B.C.D. et al. Viral infections and their relationship to neurological disorders. Arch Virol 166, 733–753 (2021).

https://link.springer.com/article/10.1007/s00705-021-04959-6

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