ARN mensajero

Las vacunas de Moderna y Pfizer nos han familiarizado con un concepto muy importante de la biología molecular, el ARN mensajero, pero ¿Qué es?

Si fuésemos un mueble de IKEA, llamémoslo Mänsklig (humano en sueco), vendríamos con un manual de instrucciones para montarnos y unas piezas que acabarían formando el susodicho mueble. Pero además, sería necesaria toda una serie de procesos de unión, atornillado, tuerca por aquí, taladro por allá,…para traducir las instrucciones a mueble. En esta metáfora tonta, simplificando mucho el asunto, las instrucciones serían el ADN, el mueble final montado serían las proteínas, siendo cada una de sus piezas un aminoácido, mientras que todo el proceso de montaje estarían mediado por el ARN. Esto es lo que se conoce como dogma central de la biología, representado en la figura.

Dogma central de la biología. El proceso de copia de ADN se llama replicación. El ADN se transcribe en ARN, que sale del núcleo y llega al citoplasma, donde en unas estructuras llamadas ribosomas se lee su secuencia y se traduce a proteínas. Los procesos en rojo también son posibles en algunas situaciones particulares, pero fueron descubiertos más tarde y no nos interesaremos por ellos hoy.

Hablando ya en términos biológicos, lo que ocurre es que nuestra información genética se guarda en forma de ADN a buen recaudo dentro del núcleo de la célula, de forma que hay menos probabilidades de que sufra daños. Sin embargo, para que nosotros podamos apreciar una determinada característica en un individuo, el gen tiene que estar expresado, es decir, se tiene que haber transformado en proteína. Sin embargo, la síntesis de esas proteínas se hace en el citoplasma (en la clara del huevo frito si utilizamos la metáfora clásica de la célula). Para llevar la información del gen al lugar donde se va a sintetizar la proteína correspondiente se utiliza una molécula mucho más lábil que el ADN, el ARN mensajero. El ADN se va a copiar en forma de ARN por un proceso llamado transcripción y después este ARN va a dar las instrucciones para la síntesis de la proteína en un proceso llamado traducción, transportándose desde el núcleo al citoplasma. Esta traducción se basa en el código genético, en el que cada grupo de 3 bases del ARN mensajero (A, G, C y U en combinaciones de tres letras en cualquier orden) indican que un determinado aminoácido tiene que ser añadido a nuestra proteína. Hay muchos más tipos de ARN, como el ribosómico o el de transferencia, también implicados en la síntesis de proteínas, pero de ellos hablaremos otro día.

Por eso si alguien te dice que las vacunas de Pfizer o Moderna te están modificando genéticamente por que llevan ARN mensajero, puedes saber, sin género de duda, que esa persona no tiene ni idea de lo que es el ARN mensajero. Las vacunas llevan el ARN mensajero que nos permite sintetizar una proteína del virus, que es la que hace que generemos inmunidad contra él (Proteína S), pero esta secuencia jamás pasará a formar parte de nuestro ADN.

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