¡Extra, extra! el granito de arena que podemos aportar para evitar la difusión de Fake News

En tiempos de pandemia, las noticias falsas se han multiplicado. ¿Por qué se extienden de manera tan rápida?

por Javier Pisonero Carabias

Seguramente alguna vez hayas oído eso de, “una mentira repetida muchas veces, se convierte en verdad”. Bien, este enunciado es falso, solo hay que ver quien es el autor, pero lo hemos escuchado tantas veces que paradójicamente, lo entendemos como cierto. Algo así pasa con las famosas Fake News, noticias falsas. A base de repetirse y leerlas o verlas, creemos que son verdad. Sin embargo, ocurre algo curioso, donde generalmente aparecen estas noticias son, o bien en medios de dudosa fiabilidad, o en las propias redes sociales.

Y es que, el problema de las Fake News no es algo nuevo. Seguro que todos recordamos como en el colegio, cualquier rumor o incluso mentira que alguien hacía a propósito se expandía de forma descontrolada, hasta que el propio peso de la realidad hacía caer dicha mentira. Ahora mismo, ese patio del colegio son las redes sociales, y lo que antes era un problema de ámbito local, ha mutado a algo global. 

En las redes sociales, la cantidad de información que hay es inabarcable, y, además, sin ningún tipo de filtro. Es la demostración de la teoría del caos, lo que twitee una persona en Wisconsin acaba traduciéndose en una persona diciendo que va a denunciar a una enfermera por poner una vacuna. Y es que, si el problema ya era grave, la pandemia, como para tantas otras cosas, lo ha agravado. Está demostrado que durante lo que llevamos de pandemia, el número de Fake News ha crecido a un ritmo mucho mayor.

Aquí no vamos a decir el por qué aparecen estas noticias. Que digo noticias, puras mentiras. Pero sí que se puede hacer un estudio de cómo se propagan. Un estudio conjunto entre la Universidad de Malasia y la Universidad de Nigeria parece haber dado con la clave de este asunto. Simplemente lo que han hecho ha sido una encuesta sobre una población controlada. Se han elegido 385 voluntarios y se han conectado entre ellos. 

Sobre este grupo de personas se controlaba por  qué interactúan con diferente información sobre la pandemia. Lo principal era dar con unos predictores sobre los que se pudiese sacar una probabilidad. Y estos descriptores, o jinetes del apocalipsis son los siguientes:

  • Altruismo
  • Entretenimiento
  • Gratificación social
  • Tiempo pasado en la red
  • Búsqueda de información
  • Simple hecho de compartir información

Todos los predictores parecen coherentes a la hora de relacionar la vida en redes sociales con la compartición de la información. A partir de ahí, se ve el peso de estos predictores para poder llegar a construir una ecuación capaz de predecir  cómo va a evolucionar la difusión de un bulo. Los resultados son, cuanto menos, sorprendentes.

Antes de mostrarlos, vamos a hacer un ejercicio. Vamos a pensar en nosotros mismos, y cuándo compartimos con alguien información directamente, o en el muro de una red social. Seguramente sin este ejercicio, pensemos que la difusión de bulos es algo que ocurre por pura maldad, con intención al fin y al cabo.

Pero, ¿cuántos de nosotros hemos mandado algo que parecía una noticia a alguien por el simple hecho de que según leíamos, conectábamos con una persona en concreto? Y es que, la principal causa de la transmisión de bulos no es ni más ni menos que por puro altruismo. Al fin y al cabo, es una gran victoria del mal, convirtiendo la mejor baza del ser humano en una herramienta poderosa. El 44% de la información se comparte por este motivo.

Seguido, está la búsqueda de información con un 34%. Esto ya parece algo más lógico, cuanto más se busque información, es más probable encontrar algo que es falso. En tercer lugar está la gratificación social, compartir información por el simple hecho de conseguir likes, con un 28%. En última instancia, aparece el entretenimiento. Más concretamente, no es que sea la razón por la que menos se comparta, si no que los voluntarios no sabían considerar cuando compartían algo simplemente por puro entretenimiento, por lo que no se le puede dar un valor numérico. Por si acaso, se puede compartir por más de un motivo, por lo que la suma de porcentajes no va a ser el 100% exacto.

Con todo esto, no hay que sacar la conclusión de que es mejor no compartir información. Al contrario, dentro de lo malo, es esperanzador que, aunque sean bulos, la principal causa de utilizar las redes sociales como herramienta sea el altruismo. Lo único que está claro es que, hay que contrastar la información, y, aunque podamos no estar de acuerdo, fiarnos de los medios de comunicación con prestigio. Desde luego, la práctica de crear estas noticias a sabiendas de la difusión que va a tener habla de la calidad de la persona que lo hace.

Y es que, hace una semana en esta misma página se coló una Fake New. Dije claramente que ninguno de los autores de esta página tenía un número de Erdös. Sí que lo tenemos, concretamente un 5. Pido disculpas, me he equivocado, y no volverá a pasar.

Referencias

Apuke, O. D., & Omar, B. (2021). Fake news and COVID-19: modelling the predictors of fake news sharing among social media users. Telematics and Informatics, 56, 101475.

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