¿Podría un soplido tirar un puente?

Todos sabemos lo fácil que es columpiar a alguien, pero ese mismo fenómeno se puede llegar al siguiente nivel, hasta llegar a tirar un puente.

por Óscar Pérez Benito

Hoy voy a hablar sobre la resonancia y cómo puede producir catástrofes, como la caída del puente de Tacoma Narrows. Y, para empezar, primero hay que saber qué es eso de a resonancia: es un proceso físico por el cual, al aplicar una fuerza periódica a un sistema, este comienza a vibrar con una determinada frecuencia, que se denomina frecuencia de resonancia.

Igual lo conoces o igual te parece algo extraño, pero en realidad lo tenemos realmente cerca en nuestras vidas. Sin ir más lejos, seguro que en algún momento has frotado el dedo sobre el borde de una copa y has escuchado que emite sonidos. Pues justo eso es la resonancia, que, además, como puedes imaginar, depende enormemente del objeto. Cada uno tiene su propia frecuencia de resonancia y por eso, dependiendo de cuanta agua tenga la copa, emite un sonido u otro.

Además, los fenómenos de resonancia no necesitan que se aplique mucha fuerza, imagina que estás empujando a alguien en un columpio. Simplemente ejerces una pequeña fuerza para que empiece a moverse un poco y después “acompañas” el movimiento ejerciendo una pequeña fuerza, es decir, estás ejerciendo una fuerza periódica con la frecuencia de resonancia del columpio, empujando muy poco se consiguen movimientos muy grandes.

Este mismo fenómeno es el que ocurrió en el puente de Tacoma Narrows (en Tacoma, EEUU) en 1940. Igual te suena que ocurrió, pero no deja de ser impresionante ver como un puente de acero se mueve como si de una cuerda se tratase. Aquí te dejo el video para que le eches un vistazo:

Esto ocurría con un viento de unos 65 km/h. Estaremos de acuerdo en que el viento soplaba fuerte, pero nada que un puente no deba resistir, y en verdad, el puente lo debería haber resistido. Me explico, lo que hizo que este puente quedase destruido no fue la resonancia en sí misma, fue otro fenómeno que se denomina autoexcitación aerodinámica, que en parte vino propiciada por la resonancia inicial del puente. Es decir, el puente según se movía se “retroalimentaba” debido a sus características aerodinámicas hasta que llegó al punto de que no pudo soportar tanto movimiento y partió.

Si solo hubiese sido un proceso de resonancia puro y duro, y se habría quedado en algo anecdótico, pero debido a las características aerodinámicas del puente, acabó desembocando en la catástrofe.

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