Vicios y virtudes de los transgénicos (Parte 1)

Los organismos modificados genéticamente (OMGs), especialmente en el campo de la agricultura, son objeto de crítica e incluso odio en algunos sectores de la sociedad, pero, ¿está justificada su mala reputación?

por Juan García-Bernalt Diego

Cuando se habla de transgénicos, forma popular de llamar a los organismos modificados genéticamente (OMGs), en general nos referimos exclusivamente a los OMGs en agricultura, aunque cabe destacar que sus aplicaciones se extienden mucho más allá. Con su presencia en el debate político y social, sería de esperar que todo el mundo conociera qué son, cómo se obtienen, así como las ventajas y desventajas que presentan y de dónde nace tanta polémica. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. De eso venimos a hablar hoy.

Un OMG se define como aquel al que, mediante procesos de ingeniería genética, se le ha modificado el genoma para favorecer la expresión de ciertas características o la generación de determinados productos biológicos. Esta selección de características favorables de los organismos, se lleva haciendo desde el origen de la agricultura, por medio de la selección y cultivo de aquellas variedades, dentro de una misma especie, que tenían las características que más nos interesaban. La ingeniería genética lo que permite es hacer este proceso de una forma más rápida y precisa, así como introducir genes de especies no relacionadas, que codifican para ciertas características difíciles de obtener por los métodos tradicionales.

Hay dos métodos principales de producción de OMGs, bien por clonación reproductiva o bien por técnicas de ADN recombinante. Las células de organismos eucariotas, como somos nosotros, los animales o las plantas, se pueden representar en su forma más simple como un huevo frito, con un núcleo, donde se encuentra el material genético y un citoplasma que lo rodea, donde se encuentran toda otra serie de estructuras importantes para el buen funcionamiento de la célula. La clonación reproductiva consiste en coger el núcleo de una célula del organismo que queramos clonar e insertarlo en una célula a la que se le ha quitado ese núcleo en un hospedador. Con esta técnica, se conseguirá una descendencia que es igual (un clon) al organismo del que se obtuvo el núcleo original. El primer animal en clonarse con esta técnica fue la oveja Dolly, en 1996, que a todos os sonará. Por otro lado, las técnicas de ADN recombinante son mucho más precisas y, en vez de sustituir el núcleo completo de la célula, lo que hacen es introducir uno o varios genes específicos, que codifican las características que interesa introducir en el organismo.

Estos OMGs han pasado a formar parte central del desarrollo científico en muchísimos aspectos, desde la medicina a la agricultura, pasando por todo tipo de investigación biológica y de manejo del medio ambiente. Las ventajas que han aportado a la sociedad son incuestionables, ahora veremos algunos ejemplos, pero también tienen algunas desventajas que hay que tener en cuenta. 

En cuanto a su uso en agricultura, Estados Unidos ha sido la punta de lanza de esta tecnología. El uso de OMGs para consumo humano se aprobó ya en los años noventa, y, a día de hoy, más del 90% de todo el maíz, el algodón y la soja que se consume son transgénicos. 

Los objetivos de estos en la agricultura, pueden ser muy variados: reducir la cantidad de suelo necesaria para la producción, reducir el uso de pesticidas o aportar nutrientes necesarios en dietas deficientes en ellos. Pongamos algún ejemplo. 

Para la reducción del uso de pesticidas, una estrategia bastante popular ha sido introducir un gen de la bacteria Bacillus thuringiensis en algunas plantas, que produce la toxina Bt, un insecticida natural. Se calcula que, en plantas de algodón con este gen, la producción se aumentaba entre un 30 y un 80% en India. En Estados Unidos, donde esa producción estaba mucho más optimizada, la mejora solo era del 5%, pero el coste de producción se reducía a menos de la mitad. Esto sin embargo tuvo sus consecuencias con el paso de los años, pues se favorecieron otras plagas, que eran resistentes a esta toxina Bt, con lo que el objetivo original de reducir el uso de pesticidas, dejó de cumplirse y su uso se volvió nuevamente necesario.

Otra aplicación muy interesante es la de suplir carencias nutricionales de ciertas dietas. El ejemplo más famoso es el “arroz dorado”, que se diseñó mediante la introducción de un gen de la bacteria Erwinia uredovora, que permitía la producción de hasta 20 veces más beta caroteno por parte de la planta. Esta molécula, una vez la ingerimos con el arroz, se convierte en vitamina A en el hígado. La deficiencia de esta vitamina, que en sociedades del primer mundo con dietas ricas y variadas no tiene mucha importancia, se calcula que es responsable de alrededor de 200.000 muertes anuales de niños en el mundo. Una estrategia similar se utilizó para combatir las deficiencias de hierro que afectan al 30% de la población mundial. Para ello se introdujeron dos genes en el arroz, provenientes de otras dos plantas, que le permitían acumular más cantidad de hierro, así como facilitar su absorción una vez lo consumíamos. 

Como comentábamos antes, las aplicaciones no se limitan al campo de la agricultura, pero para no aburriros demasiado solo pondremos un ejemplo de su aplicación en medicina. Probablemente la más conocida es la producción de insulina, usada desde 1920 en el tratamiento de la diabetes. Esta hormona se obtenía del páncreas de ganado bovino o, principalmente, porcino. Sin embargo, gracias a los OMGs, ahora la mayor parte de la insulina que se utiliza se produce en la bacteria Escherichia coli o en la levadura Saccharomyces cerevisiae, que no solo sirve para hacer cerveza. Con una incidencia de diabetes que no para de crecer (las causas de ese crecimiento serían un buen tema para próximas entradas) y se espera que llegue a los 300 millones de personas en 2025, estos organismos modificados genéticamente han permitido una producción mucho más eficiente, sin tener por ello que sacrificar animales.

Otras aplicaciones de biorremediación, de recuperación de ambientes contaminados, por medio de la producción de plásticos biodegradables o bacterias capaces de metabolizar aceites o metales pesados, también son de una importancia capital.

A lo largo de esta entrada hemos podido ver claros los potenciales beneficios de los OMGs, pero no podemos olvidar sus riesgos. El más preocupante, y el más establecido científicamente, es la aparición de plagas resistentes a los insecticidas. Esto, como hemos visto en el ejemplo del algodón Bt, es un riesgo que sin duda hay que considerar, en el mismo sentido que el uso inadecuado de antibióticos puede generar resistencias a ellos. Otras preocupaciones, como el efecto que la liberación de OMGs pueda tener en la biodiversidad o en el ambiente, están siendo estudiados. Sin embargo, el motivo principal de controversia en la sociedad es el posible efecto que estos organismos tengan en nuestra salud. Hasta la fecha, ninguno de estos “efectos dañinos”, que tanto preocupan, tiene pruebas científicas en las que sostenerse. Entonces ¿de dónde vienen todas esas preocupaciones? Si quieres saber más la Parte 2 quizás te interese.

Referencias

General

https://www.britannica.com/science/genetically-modified-organism

Desarrollo del arroz dorado

Tang G, Qin J, Dolnikowski GG, Russell RM, Grusak MA. Golden Rice is an effective source of vitamin A. Am J Clin Nutr. 2009 Jun;89(6):1776-83. 10.3945/ajcn.2008.27119

Producción de insulina

Baeshen, N.A., Baeshen, M.N., Sheikh, A. et al. Cell factories for insulin production. Microb Cell Fact 13, 141 (2014). https://doi.org/10.1186/s12934-014-0141-0

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