¿Sueñan los jugadores del FIFA con coeficientes parabólicos?

¿Para qué me sirve saber la ecuación de una parábola?

Es fin de semana, y hay que ganar 2000 puntos en FUT champs para por fin poder obtener el tan ansiado cromo de Messi que seguro me hará ganar muchos partidos más. Ahora mismo tengo 1435 puntos, tengo que jugar, ganar, 4 partidos más y por fin habré obtenido el objetivo. En el tercer partido voy empatando 4-4 contra un inglés que tiene un equipo hecho totalmente de jugadores de la Premier League, con una química de 100. Este no es un noob, sabe lo que se hace. Quedan 5 minutos para llegar al 90, minutos virtuales ya que cada parte son 6 minutos reales. Estoy a punto de marcar pero me hace una entrada por detrás, creo que encima, al último jugador. Roja y falta muy peligrosa a mi favor. Tengo que calcular perfectamente la fuerza y el efecto que le tengo que dar al balón para poder marcar y que solo me quede otra victoria. La clavo, 5-4. Solo un partido más.

El último partido es un paseo, objetivo cumplido. Me doy cuenta de que son las 23:44 del domingo y que me he pasado todo el fin de semana jugando al FIFA. Y qué finde, mejor pensar en esto que no en que a las 8 tengo que estar en casa, que llevo sin jugar al fútbol de verdad meses, y, al menos, no me acuerdo de que las matemáticas seguro que me quedan. A quién se le ocurre dar matemáticas en el bachillerato de letras, yo quería quitármelas, pero mis padres insistieron y el profesor particular dijo que me servirían para el futuro. No se de que me sirve tener que estudiar la parábolas para bajar a buscar el pan.

Al día siguiente otra vez, clase de matemáticas. Ponen un problema en el que no tengo ni idea de por dónde empezar. ¡El profesor no explica nada! Da por supuesto cosas que dí hace años, como si las usase todos los días. Me dice que primero tengo que calcular un incremento, después me dice que tengo que calcular una parábola para dibujarla en los ejes. Después un problema en el que a través de una función exponencial calculo la población en unos años de un pueblo inventado.

Al fin se acaba la mañana y puedo ir a casa. Cómo no, las noticias puestas, y cómo no, la palabra estadística e incidencia acumulada sonando sin parar. Sólo quiero comer, hacer los deberes y poder ponerme a jugar al FIFA otra vez. Quiero abrir otro par de sobres a ver si puedo mejorar mi equipo.

Empiezo los deberes. Me aburro soberanamente y además sigo sin tener ni idea de cómo dibujar la dichosa parábola. Estoy saturado de números, de letras y de conceptos matemáticos que un señor muy listo se inventó hace tiempo para poder hacer cálculos. ¿Sabrán los profesores que existen calculadoras y ordenadores que lo hacen instantáneamente? Yo no digo que esos tales Gauss o Newton no fuesen maravillosos, pero allá por su tiempo, no tenían un botón que lo hacía todo automático. En fin, voy a encender la Play. 

Esto que acaba de suceder puede sonar a fantasía. Por muy inventado que sea, ocurre en las casas de los adolescentes a diario. La persona de este relato, no sabe que solo en el primer párrafo ha descrito toda la clase del día siguiente de matemáticas a la perfección. Calculando todo de manera milimétrica para conseguir el objetivo que se había marcado. Además de haber calculado de manera milimétrica aspectos realmente complejos, cómo puede ser que el tiempo corra diferente en dos realidades paralelas. Lo confieso, antes jugaba al FIFA pero nunca he tocado el Ultimate Team, aunque, sin duda, he oído hablar de él. Así que si he cometido algún error pido disculpas.

¿Y si esa persona supiese que la parábola que tanto le cuesta, la ha definido en su cabeza a la perfección para poder marcar esa falta? Más tarde al llegar a casa en las noticias no deja de escuchar números y números, pero no se queja de ello como cuando tiene que calcular la población de un pueblo ficticio. Entiende la aplicación y el contexto de esos números, al igual que en su hobby.

¿Son los profesores el diablo? Ni mucho menos. Todos hemos tenido profesores que nos han gustado más y menos, al igual que materias que nos han gustado más y menos. Seguramente, la vocación de cada uno esté motivada por un buen profesor unido a una materia que nos resultó interesante. Yo mismamente, quería ser médico, hasta que vi un poco de sangre me mareé y decidí hacerme ingeniero, porque se me daban bien las matemáticas. Como si un ingeniero supiese mucho de matemáticas. Los profesores tienen detrás una cantidad de normativa y papeleo que no deja demasiado margen a la forma de dar las clases. Hay que cumplir con unas competencias y de una manera determinada tal que, pueda verse reflejado en el trabajo del alumno.

Pero en Vietnam un grupo de personas ha decidido crear un movimiento para relacionar las matemáticas con la vida real. Este movimiento tiene como nombre Realistic Mathematics Education (RME), Educación Matemática Realista. Aunque suene a la salvación definitiva, no cuenta con demasiadas diferencias en la forma de enseñar ahora mismo. Las componentes siguen siendo:

  • Crear un pensamiento matemático.
  • Capacidad de modelar la realidad a un modelo matemático sencillo.
  • Habilidad para resolver problemas matemáticos.
  • Usar las matemáticas como herramienta.

Seguramente, si se revisa cada plan de educación infantil, primaria o secundaria, estas componentes aparecerán tal cual. Estas componentes y objetivos se pueden ver ampliados con los siguientes:

  • Entender el valor de las matemáticas.
  • Comunicación matemática y desarrollo de habilidades de pensamiento.

Pero aún añadiendo estos dos objetivos, siempre hemos oído hablar la frase de “las matemáticas cuestan porque tienes que pensar de forma diferente”. Por lo tanto, seguramente estos objetivos aparezcan en el plan de estudios. Así que estos vietnamitas tampoco son tan revolucionarios como podría esperarse. Sin embargo dicen algo que hasta ahora sería impensable oír en boca de expertos en educación: “mucho conocimiento matemático deriva de la creatividad de matemáticos que fueron más allá de la realidad cotidiana”.

Esto ya cambia el juego. Quieren que se comprenda, aún lejos de una comprensión perfecta, todos los avances científicos y tecnológicos que ocurren cada día. Y ahora en época de pandemia más aún. Plantean hacer de las matemáticas una materia totalmente activa, poder enlazar todos los conocimientos que se dan con el mundo real que nos rodea así como las aficiones y gustos de cada uno. Por ejemplo, plantean la enseñanza de la geometría a través de visualizar momentos concretos de un partido de fútbol.

Las matemáticas al fin y al cabo están presentes en todos los ámbitos de la vida, por muy alejados que parezcan. Desconectar esa realidad en la enseñanza hace que se pierda el interés y sobre todo la utilidad. Es cierto que se tilda de inculto quién no conoce El Quijote pero no tanto quien no conoce al menos la ecuación básica de la teoría de la relatividad. Por lo tanto, debemos remar todos por conseguir revertir esta situación, reconectar, si es que alguna vez han estado conectadas, la enseñanza de las matemáticas con la realidad. Comprender el cómo y el por qué suceden las cosas que nos rodean. Y por qué es importante algo que se ha realizado a un ratón, si yo soy un ser humano.

Referencia

Trung, T., & Nguyen, T. T. (2020). Mathematics Teaching in Vietnam in the Context of Technological Advancement and the Need of Connecting to the Real World. International Journal of Learning, Teaching and Educational Research, 19(3), 255-275.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s