Siesta en el museo

Viajar a cualquier museo del mundo, en cualquier momento, en cualquier lugar.

Dícese que un museo es un recinto en el que se exponen o conservan bienes con valores artísticos, científicos, etc. con el fin de mostrar en forma de ocio o mantener una forma de conocimiento, expresión artística o, simplemente curiosidad. En este artículo el interés estará puesto en aquellos recintos en los que se interactúa, ya sea de manera táctil o simplemente visual con ese bien. Esta definición, como otras tantas, ha quedado completamente obsoleta.

La ciencia y la tecnología, siempre de la mano, avanzan de manera imparable a una velocidad vertiginosa. Tanto, que permite una cierta forma de teletransporte. No consiste en que un cuerpo físico se volatilice y acabe apareciendo en otro lugar por arte de magia. Pero si se puede simular. Esta simulación permite hasta trasladarnos a universos ficticios. No es algo complicado de utilizar, no hace falta ser astrofísico para poder usarlo, es, ni más ni menos, la realidad virtual. Gracias a un dispositivo a modo de gafas y unas pantallas colocadas a una distancia concreta, se puede simular viajar a un lugar mostrado a través de estas pantallas con el simple gesto de ponerse un aparato en los ojos. Dicen los que han probado esta tecnología que la inmersión es completa, aunque no sea una recreación totalmente fotorealista, da la sensación de estar en ese lugar.

Por lo tanto las aplicaciones son numerosas. Puede ser simplemente ocio, como ver un partido de fútbol como si se estuviese en el mismo estadio (fútbol con aficionados, ¿es eso real?). Aplicaciones profesionales como por ejemplo hacer una inspección a un lugar o a un producto determinado desde una oficina. El límite no está acotado aún.

Entonces, ¿qué tienen que ver los museos con la realidad virtual? ¿qué tiene que ver la panceta con la velocidad? Pues existe más relación que la que se pueda pensar. Imagínese poder acudir a un museo sobre, Egipto, por ejemplo, y no solo poder ver físicamente las reliquias, si no tener un lugar donde poder darle un contexto, donde poder viajar a la época y vivir una experiencia completa. Esto se puede conseguir gracias a la implementación de la Realidad Virtual en museos.

En el artículo  Development of a virtual museum including a 4D presentation of building history in virtual reality (Desarrollo de un museo virtual incluyendo una representación 4D de una construcción histórica), realizado por Kersten, Tschirschwitz y Deggim, investigadores de la Universidad de Hamburgo, se describe de una manera muy clara cómo puede realizarse esta implementación, además de dar una dimensión más a su recreación 3D, el tiempo. En esta investigación se desarrolla la recreación del museo Bad Segeberg, Schleswing de Holsein. Consiste en una construcción histórica de una casa típica donde dentro se encuentran explicaciones y objetos para dar un contexto a la historia de la ciudad.

Bien, ¿cómo se puede llegar a recrear todo esto en un modelo 3D? Seguramente alguien pueda pensar, tomar medidas y dibujar en AutoCAD©. Bueno, puede ser una forma, pero como se dijo en la introducción, la tecnología avanza a pasos agigantados. Realmente hay que tomar medidas, y hay que usar un software similar a AutoCAD©. Pero no es tirar de metro, o medidor láser y hacer un croquis. ¿O sí?. Realmente lo que se usa para estos casos es un láser scanner. Este aparato consiste en un dispositivo que, emitiendo un haz láser, calcula el tiempo de emisión y recepción del haz y asigna una coordenada espacial al punto de choque. Esto, realizándose de manera sucesiva, y automáticas, construye una recreación en una nube de puntos, donde cada punto representa una coordenada específica en el espacio. Con esto se tiene un croquis mucho más detallado en el que se pueden tomar medidas siempre que se quiera sin tener que ir a la construcción física.  Directamente, se puede pasar de esta nube de puntos a un modelo 3D, pero, no tendríamos colores, texturas, etc, sería simplemente un bloque macizo. 

Para esta problemática se podría ir punto a punto asignando un color y una textura. Pero, hay millones y millones de puntos, ¿no hay alguna manera de realizar esto más rápido? La hay, y se llama fotogrametría. La fotogrametría es una metodología en la que a través de imágenes fotográficas se pueden asignar píxeles, que son los «cuadraditos» de color de la imagen a una coordenada específica. Parece muy complejo pero, sabiendo desde dónde se sacó la imagen, simplemente sería aplicar una relación geométrica básica como se muestra en la siguiente figura:

Figura. Principio de colinealidad. Sabiendo desde dónde se sacó la imagen, posición de la cámara, se alinea la imagen que es un plano, con la nube de puntos 3D, dando lugar a asignar a cada píxel una coordenada 3D.

De esta manera, tomando bastantes imágenes, se consigue pintar la nube de puntos y además, dar textura y obtener un modelo fotorrealista. 

La reconstrucción ya estaría hecha, el modelo fabricado, realmente ya se podría utilizar un visor de Realidad Virtual y se tendría un escenario reconstruido que se puede visitar. Pero, la gracia de los museos es la interactividad. Se puede asignar a ciertas coordenadas enlaces para abrir un modelo, imagen detallada del objeto que se representa en cuestión. Con eso ya estaría hecho el museo 3D virtual, pero, ¿y si se hace un estudio histórico del museo y se puede visualizar y reconstruir tal y como estaba en cierta época y poder vivir su evolución con el paso del tiempo? Esto es lo que se denomina museo virtual 4D. 

Gracias a esta metodología presentada se podría representar cualquier museo, pudiendo visitarse, siempre contando con un dispositivo de Realidad Virtual (existen dispositivos que utilizan el móvil haciendo su compra más asequible), en cualquier momento y lugar y con total independencia del aforo. Además, gracias al ingenio de cada creador se puede dar un grado mayor o menor de “jugabilidad” (gamificación) del propio museo haciendo una experiencia totalmente diferente a la visita tradicional. Pero esto no solo está para sustituir la realidad, también puede estar para complementar. Muchos museos han incorporado una sala de Realidad Virtual donde se recrea el contexto de lo visto anteriormente, pudiendo identificar claramente cada elemento en su contexto, aumentando el grado de aprendizaje.

En definitiva, imagínese que no sabe qué hacer en una tarde lluviosa de aislamiento, ¿por qué no viajar y visitar esta casa? O por qué no, gente con movilidad reducida finalmente podrá hacer visitas a museos naturales, cuevas donde el acceso se hace verdaderamente complicado. Esta realidad, está llegando para quedarse.

Referencias

Kersten, T. P., Tschirschwitz, F., & Deggim, S. (2017). Development of a virtual museum including a 4D presentation of building history in virtual reality. The International Archives of Photogrammetry, Remote Sensing and Spatial Information Sciences, 42, 361.

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