Horizonte 2020

Acaba uno de los años que quedarán siempre en el recuerdo. No obstante, existe una serie de objetivos, olvidados,  sobre diferentes ámbitos que se deberían haber visto culminados. ¿Se habrán llegado a cumplir algunos en el ámbito científico?

Allá por la década del 2010, los mandamases se juntaron con el fin de ponerse unos objetivos para el año 2020 que tan bien sonaba. No dejaba de ser una lista, poderosa, de propósitos de “año nuevo”, todo siempre desde un punto de vista de mejora social y científica. Pero, en vez de pensar en “perder unos kilos” escribieron “perder unas emisiones de CO2 en un 20%” por ejemplo.

Veinte, veinte, veinte, veinte… Todo objetivo lleva un 20 como excusa, hasta el nombre de esta lista de deseos no lleva uno, si no dos, “Horizonte 2020” leído Horizonte veinte veinte. Leyendo el documento en cuestión todo hacía presagiar que ese año iba a ser inolvidable. No se equivocaron pero erraron en la percepción de ese inolvidable.

No obstante, fuera de los temas de inmediata actualidad, hoy, inicios de 2021 a puertas de volver a quedarse en casa, ¿se han llegado a cumplir dichos objetivos? Lo primero es conocer el tipo de metas que se han intentado alcanzar, diferenciándose en diferente ámbitos:

  • Tecnológico
  • Científico
  • Social
  • Económico

Quizás no dejen de estar relacionados y no hubiese sido necesario separarlos pero, ¿qué sabremos nosotros? Lo único que está claro es que a mediados de la década se tuvo que redactar un nuevo documento en el que se tenían que rebajar las perspectivas, por lo que muy bien no se iba.

Pero basta ya de pensamientos que no llevan a ningún lugar. ¡Concreta!, ¿qué se buscaba con este plan? Dentro de los ámbitos que nos ocupa, tecnológico y científico. Se buscaba aumentar la inversión en investigación (¿esto no es económico?), reducir en un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero, que el 20% de la energía producida fuese de origen renovable, electrificar el parque automovilístico, ¿adivinan en qué porcentaje? Esta lista de objetivos no está completa pero sirve para hacerse una idea de la mentalidad de este plan.

Sin ganas de aburrir al lector, ¿nos centramos en el tema de la producción energética? Energía = electricidad, electricidad = bombilla ¿verdad? Para empezar, el concepto “energía” puede llegar a tener diferentes acepciones. La más correcta siempre será la física pero en el ámbito cotidiano la energía se traduce en:

  • Electricidad
  • Frío/calor
  • Transporte

Las tres facturas que traen de cabeza a final de mes, luz, calefacción y gasolina. Pues bien, se buscaba reducir en un 20% las emisiones, aumentar el origen renovable y electrificar el transporte. ¿Es esto viable? Seguramente esté pensando que si se aumenta la producción renovable el problema de las emisiones venga solucionado solo ya que no hay ninguna otra fuente que no produzca emisiones. Pero la biomasa, ¿no es una combustión? Una combustión lleva implícito en su reacción la emisión de gases pero parece que por llevar el pronombre bio delante ya no es ningún problema. Por lo tanto, sí, poniendo calderas de biomasa se aumenta la generación gracias a renovables, pero no se baja el nivel de emisiones. Pues entonces, en la época de TikToks y modas pasajeras, ¡vamos a seguir aquí también la moda!  Si el transporte se electrifica, ¿por qué no electrificar la calefacción? Eso ya es viable gracias a la bomba de calor, que no deja de ser un frigorífico dado la vuelta. Enfriamos el ambiente exterior pero calentamos la casa, Eureka, ya está.

Entre esta electrificación del clima, los aires acondicionados ya de por sí son eléctricos, y poner coches eléctricos, por lógica bajamos emisiones y conseguimos electrificar todo, ya no dependemos del dichoso petróleo. Pero claro, la electricidad se produce gracias a las renovables sin ningún tipo de emisión. Esto es cierto, y no es cierto, veamos.

Existen ciertos tipos de renovables que no tienen emisiones véase, solar, tanto fotovoltaica como generación de vapor por energía solar, eólica, hidráulica y geotermia. El principal problema de las dos primeras, solar y eólica, es que no es constante. Por lo que, si en algún momento se para el viento, o hay demasiado viento, la eólica no funciona, si hay nubes, o de noche, la generación solar no es óptima. Por lo que parece que la hidráulica y la geotérmica son la solución. En cierta parte la hidráulica es el comodín de generación eléctrica, salvo claro, que haya una gran sequía. Y la geotérmica, en España al menos, no funciona a día de hoy, ya que las excavaciones tienen que ser muy profundas para obtener una temperatura que permita generación eléctrica. Por lo que las renovables necesitan un apoyo de una generación más tradicional, por turbinas. Estas turbinas se alimentan de un fluido en estado gaseoso previamente calentado, y el cómo se calienta es el quiz de la cuestión, ahí es donde se generan las emisiones, ¿o no? Todos los combustibles fósiles, o no fósiles, como biomasa, se deben quemar para poder calentar dicho fluido, por lo que de nuevo, combustión=emisiones. ¿Pero y la nuclear? En la nuclear las emisiones son, ¡cero!. Pero claro a todos se nos viene a la cabeza Chernobyl, Fukushima, etc. Y, como todo en ciencia y tecnología, como no se conoce cómo funciona y ha provocado catástrofes, aisladas, ya genera miedo. Pero esto no es así, las centrales nucleares, y más con estos accidentes, han mejorado en seguridad una infinidad, la probabilidad de que haya un accidente es muy baja, ya que el cero absoluto no existe en estos temas, y si lo hubiese, las consecuencias no serían similares. Claro está, hacer una central nuclear en la costa de un país como Japón con una alta actividad sísmica, no parece la idea del siglo…

La verdad, en definitiva es, que si se quiere instalar generación “verde” por lógica las emisiones bajarán, pero no la huella ecológica. Una presa, que al final es donde se encuentran las centrales hidráulicas tradicionales, tiene un impacto ecológico bestia. Al final se destruye un hábitat para crear un gran lago artificial. Las placas solares fotovoltaicas llevan procesos contaminantes para ser fabricadas y los molinos eólicos, al final de su vida útil se entierran, porque es más barato que reciclarlos. La solución para este problema es más compleja que simplemente decir “vamos a bajar un 20% las emisiones” y ya está. Quizás, el enunciado del problema sea el que tenga que ser replanteado porque, sorpresa, no se ha conseguido el objetivo. La comunidad científica ha conseguido grandes avances, pero si no se contemplan ni se dan vida y, sobre todo, no se apoyan no se llega a ninguna parte. Próximamente se verán ejemplos muy lógicos y curiosos para solucionar esta problemática candente.

Referencias 

Principal

Comisión Europea (2014). Horizon 2020 en breve 

Para saber más

Saletti, C., Morini, M., & Gambarotta, A. (2020). The Status of Research and Innovation on  Heating and Cooling Networks as Smart Energy Systems within Horizon 2020. Energies13(11), 2835. 

Un comentario en “Horizonte 2020

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